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Ilustración serigrafiada del trovador con laúd, la dama, el castillo de Arjonilla y los olivos centenarios

EL TROVADOR QUE AMÓ MÁS ALLÁ DE LA VIDA

En la villa de Arjonilla, allá por el siglo XIV, vivió Macías, un trovador gallego al servicio de don Enrique de Villena. Su voz acompañaba los banquetes del castillo y sus versos hablaban siempre de un amor imposible que ningún rey ni señor podía silenciar.

Macías cantaba a Elvira, una dama prometida a otro caballero. Aunque la distancia y el deber los separaban, sus melodías cruzaron muros y silencios para hacerle saber que su corazón sólo a ella pertenecía.

Don Enrique, irritado por aquellos cantos prohibidos, ordenó encerrar al trovador en una de las torres del castillo de Arjonilla. Aún preso, Macías siguió cantando a Elvira a través de los barrotes, sin que cadenas ni piedra fueran capaces de apagar su voz.

El esposo de Elvira, ciego de celos, lanzó su jabalina por la ventana del calabozo y atravesó el pecho del trovador. Macías cayó al suelo pronunciando el nombre de su amada, fiel a sus versos hasta el último aliento.

Sus restos descansan hoy en la iglesia de Santa Catalina de Arjonilla. Desde entonces el nombre de Macías ha quedado unido para siempre al amor que se entrega sin condiciones, al canto que sobrevive a quien lo entona y a los olivos centenarios que aún custodian su memoria.

De aquella tierra y aquella melodía nace, todavía hoy, nuestro AOVE.

Bodegón de las botellas El Trovador AOVE con cuchara de aceite, aceitunas, rama de olivo y la tipografía vertical el trovador

Un AOVE con mucho amor